Miles de personas vuelven al campo por el COVID-19 donde la pobreza se suma a la pandemia

El Perú fue uno de los primeros países de la región que tomó drásticas medidas para evitar la propagación del COVID-19 en su territorio, sin embargo, en la actualidad es la segunda nación de Latinoamérica con mayor número de contagios después de Brasil.

Hasta el último jueves, el país andino registró 135.905 casos confirmados de COVID-19 y 3.983 fallecidos, según la Universidad Johns Hopkins. Además, ocupa el puesto 12 en tasa de mortalidad en todo el mundo.

«Este 28 de mayo, tras 70 días de cuarentena obligatoria -que vence el 30 de junio -Perú enfrenta grandes dificultades debido a que la mayoría de su población vive en la informalidad”, señaló la socióloga Alejandra Dinegro Martínez, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos a DW.

«El Perú vivía ya una situación precaria desde antes de que llegara la pandemia” indicó para luego señalar que «un 72,4% de la Población Económicamente Activa (PEA) trabaja en el sector informal, mientras que solo un 27,6% ocupa un empleo formal”.

Explicó que esta es una de las mayores problemáticas que se suma a la emergencia sanitaria en el país inca. Ya que muchos viven en la pobreza, trabajan en la informalidad (motivo por el que salen a generan ingresos y no respetan la cuarentena).

Vuelven al campo

Dinegro Martínez señaló que las familias migrantes que un día llegaron a la capital en busca de un mejor futuro. “No pudiendo pagar más el alquiler, y en muchos casos desalojadas de sus viviendas en plena cuarentena -así estuviera prohibido- 2.600 familias salieron de Lima y emprendieron el regreso, a pie, a sus pueblos y campos de donde provienen”, cuenta la analista.

De acuerdo a los registros, más de 167.000 peruanos han pedido retornar de la capital a sus pueblos en el interior del país junto a sus familias. Y es que los denominados “caminantes” buscaban salvarse del hambre, algo que ha generado un mayor factor de infección para los pueblos y campos del país que ha causado —hasta el momento — la muerte de 350 indígenas.

«Lima parece haberse olvidado de 2.2 millones de agricultores, de los 10 millones peruanos habitantes del campo”, critica la socióloga en entrevista con DW, y agrega que «siendo los trabajadores del campo los que aseguran los alimentos de los citadinos, apenas hace dos semanas se aprobó la entrega de un ‘Bono Preventivo Agrario’ de 1000 soles (265,23 euros) para agricultores y ganaderos”.

A todo esto, se le suma que el Perú está a en el 90 % de su capacidad en la atención a pacientes graves por COVID-19, “si el gobierno no amplía su ayuda, la crisis puede salirse de control”, advierte Dinegro. Quién se mostró a favor de la entrega del “Bono Universal Personal” de 1000 soles por los próximos tres meses a las familias más pobres.

«No podemos esperar a terminar de ocuparnos de las consecuencias sanitarias para pasar a la seguridad alimentaria. Si los gobiernos no entregan suficientes medios de subsistencia ahora, nos enfrentaremos a múltiples crisis alimentarias. Y a una factura mucho mayor», advirtió Qu Dongyu, director general de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), sobre la respuesta humanitaria ante COVID-19.

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