Advierten que una combinación de drogas con hidroxicloroquina podría no ser eficaz para tratar casos severos de COVID-19

Hay una carrera feroz por encontrar un tratamiento específico y efectivo para las personas con la enfermedad por el nuevo coronavirus que desarrollan cuadros graves. Durante el último mes, una de las herramientas que más atención ha recibido es la hidroxicloroquina, un medicamento que ya se indicaba para tratar lupus y artritis reumatoide. Pero un nuevo estudio realizado por científicos de Francia, que aún aguarda su revisión, señaló que no hay evidencia de que la combinación de la hidroxicloroquina con el antibiótico azitromicina pueda aportar beneficios para los pacientes severos.

El nuevo trabajo fue realizado por el grupo de Nathalie de Castro, Jean Michel Molina y otros investigadores de la Universidad de París y los departamentos de Enfermedades Infecciosas, Virología y de Farmacología del Hospital Saint-Louis, que están preocupados por la propagación de la pandemia por el mundo y la necesidad de contar con terapias efectivas. Se publicará próximamente en la revista Medecine et Maladies Infectieuses.

Como aún está pendiente el desarrollo de una vacuna que proteja contra la infección por el coronavirus, “hay una necesidad crítica de identificar tratamientos efectivos y un número de ensayos clínicos han sido implementados a nivel mundial”, argumentaron los investigadores franceses. Algunos fármacos, que son análogos de la cloroquina, han demostrado inhibir en el laboratorio a una amplia variedad de virus, como VIH, dengue, Chikunguña, Ebola, SARS-COV1 (otro coronavirus que generó una epidemia en 2002 y 2003), y el MERS (que fue identificado en Arabia Saudita en 2012 y se propagó a otros países).

El fármaco hidroxicloroquina (que también se ha indicado para el paludismo o malaria por décadas) había gatillado un mayor interés a partir de que el 20 de marzo pasado se difundieron los resultados de un estudio (también en revisión) en Marsella, Francia, para tratar la enfermedad COVID-19. El Ministerio de Salud de ese país había permitido la administración de la droga en ensayos clínicos con pacientes afectados por el coronavirus.

El estudio de Marsella estuvo liderado por Didier Raoult, y despertó esperanzas a pesar de que sólo se hizo en 20 pacientes. De acuerdo al equipo de Raoult, la combinación de azitromicina con hidroxicloroquina “fue significativamente más eficiente para la eliminación del virus”. Hasta el mismo presidente Trump se entusiasmó con el resultado y mandó a comprar y almacenar 29 millones de píldoras de hidroxicloroquina con la esperanza de tratar la enfermedad COVID-19, a pesar de que había pronosticado que el coronavirus desaparecería en abril por la llegada del tiempo más cálido en el hemisferio Norte.

Sin embargo, desde la Sociedad Internacional de Quimioterapia Antimicrobiana, salieron a alertar que el trabajo de Raoult no cumplía con el estándar esperado “especialmente en lo referente a la falta de mejores explicaciones del criterio de inclusión y la clasificación de pacientes para asegurar la seguridad”.

La semana pasada, el mismo investigador de Marsella volvió a publicar otro trabajo con 80 pacientes con COVID-19, en los que se evaluó la acción de la misma combinación de fármacos. En ambos trabajos, el modo de evaluar los medicamentos es muy criticado. De acuerdo con el doctor en química orgánica Derek Lowe, editor de un blog de la revista Science Translational Medicine, publicada por la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, “estos nuevos resultados (del segundo trabajo del doctor Didier Raoult) aún no son de pacientes randomizados y todavía no tiene algún tipo de grupo de control para la comparación.

La muestra es más grande, pero aún no es posible juzgar qué pasa”. El señalamiento se debe a que los participantes del estudio no se asignaron al azar en grupos separados para comparar el tratamiento que se busca evaluar.

En tanto, uno de los principales asesores de Trump, el doctor Anthony Fauci, especialista en enfermedades infecciosas, le dijo a la cadena de televisión CBS con respecto a la droga hidroxicloroquina: “En términos de ciencia, no creo que podamos decir definitivamente que funciona (…) Hubo casos en los que se demuestra que puede tener un efecto y otros en los que no hay efecto”.

A la controversia en curso, se le sumó el estudio llevado a cabo en París que viene a aplacar las expectativas. Este trabajo se hizo con 11 pacientes y con el mismo esquema de dosis de hidroxicloroquina y azitromicina que usó el equipo de Raoult. Después de la administración de los fármacos, los investigadores hicieron tests para comprobar la presencia del virus en 10 de los pacientes (uno murió) y no encontraron “evidencia de actividad antiviral fuerte o beneficio clínico por la combinación de hidroxicloroquina y azitromicina para el tratamiento de pacientes internados con cuadros severos de COVID-19”, según escribieron en el reporte que lideró Nathalie De Castro. Enfatizaron en que los ensayos clínicos randomizados que ya se están desarrollando podrán saldar la duda sobre si la combinación es efectiva y segura para la infección por el nuevo coronavirus.

“Durante las emergencias, la búsqueda de soluciones se hace muchas veces a expensas de la baja calidad metodológica de los estudios. Es esperable entonces que hoy surjan controversias o resultados contradictorios”, comentó a Infobae una fuente de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). “Hoy hay que generar evidencia con el mejor estándar metodológico y ético posible, y publicar todos los resultados, tanto los positivos como los negativo”, agregó.

En tanto, Pablo Scapellato, jefe de la Unidad de Infectología del Hospital Santojanni de la ciudad de Buenos Aires, consideró en diálogo con Infobae que “hay solo evidencias sobre hidroxicloroquina in vitro. Los estudios con pacientes son muy pequeños. Hoy es demasiado aventurado tanto para decir que hay que seguir adelante, como para decir que hay que interrumpir los estudios”

En la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) ven con preocupación que a partir de la difusión que consiguió el uso de hidroxicloroquina y azitromicina hubo personas que han adquirido esos medicamentos en farmacias. “La automedicación y su uso incorrecto pueden ser perjudiciales para la salud por el riesgo de aparición de eventos adversos, en ocasiones graves si no se controlan”, alertaron en la entidad presidida por el médico Omar Sued. Además, otro riesgo es que el aumento de la demanda para automedicación afecte el acceso a los medicamentos para los pacientes con lupus y artritis reumatoidea. Instaron a las obras sociales, prepagas y hospitales a tomar acciones para frenar la demanda para automedicación.

Tomado de: (Infobae)

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