Vivir en peligro


Por: Fernando Viaña.

Como cuentan sus biógrafos, Benito Mussolini decía siempre que había que vivir en peligro, “vivere pericolosamente”, aconsejaba a sus seguidores y a quienes detestaban al socialismo nacionalista creado por el italiano en contraposición al socialismo comunista de los soviéticos. Tuvo tanto magnetismo la frase del creador del fascismo que, treinta años después, fue utilizada por el general Sukarno en el acto de proclamación de la independencia de Indonesia. Y tuvo tanta fuerza magnética y potencia explosiva que, años después, fue usada por Christopher Koch para describir a 1965, dos décadas después de la emancipación indonesia, como el año en el que los millones de habitantes del archipiélago vivieron en un inmenso peligro tras desatarse la mayor cacería de comunistas de la historia con un millón de cabezas cercenadas.

Hoy, cuando un grupo de aventureros conduce a nuestro país a precipicios todavía desconocidos, es conveniente repasar la cantidad de errores cometidos por las organizaciones políticas que merecieron la certificación de los organismos electorales para participar en las elecciones generales de 2016. En primer lugar, y de lejos en esa posición deseada por todos e inalcanzable igualmente para todos, estuvo Fuerza Popular, el emprendimiento financiado por Alas Peruanas y apoyado por banqueros, por mineros, por pastores de almas y también por mujeres y hombres con más fe en sus negocios que en el proyecto de los Fujimori.

En Fuerza Popular, sin más conocimiento del mundo y de la vida que el que le aportaba el amor de su marido estadounidense, Keiko Sofía Fujimori estuvo asesorada mañana, tarde y noche por una señora de fidelidad a prueba de balas y por un joven profesional con tan pocos conocimientos del mundo y del submundo como su jefa. De esa manera, con menos filtros que una cafetera al borde de la jubilación, se metieron en tropel ambiciosas y ambiciosos, damas de lealtades múltiples, ignorantes de tomo y lomo, generales y almirantes que no le ganarían una guerra ni al diminuto Principado de Andorra y treinta y tantos o cincuenta y tantos, ¡vaya usted a saber!, seres absolutamente inútiles para la política, aquí o en la Cochinchina, antes, durante y después de que los cochinchinos saquen a las patadas a los franceses, a los gringos y a los chinos.

En Peruanos por el Kambio, el partido de propiedad de Salvador Heresi tomado en alquiler por los hermanos Violeta, entraron en manchas sucesivas los amigos y financistas de ambos hermanos, los antiguos militantes del partido de Alejandro Toledo, las vecinas de Pedro Pablo Kuczynski, llamadas las damas de “la mancha blanca”, las ex viceministras, ex secretarias generales y ex funcionarias de los mil y un ministerios que PPK manejó durante los últimos 40 años, miembros de segundo nivel de “la mancha blanca”, señoras y señores, amigos todos. Como el dinero siempre se impone, la alianza de las damas blancas, de las tecnócratas y de los aportantes tomó el control de la coalición, incorporó a un ex gobernador moqueguano para que le diera el sabor y el color nacional y se lanzó a buscar un compromiso con la pareja que cortaría el salame hasta el 28 de julio de 2016.

Una vez acordados todos los pactos entre los valedores de PPK y la dama que había logrado colocar a la mitad más uno de los magistrados del Tribunal Constitucional y a todos los oficiales generales que comandarían las Fuerza Armadas durante el siguiente quinquenio, uno de los más habilidosos miembros de la cúpula partidaria contrató a un sinvergüenza que se movía en los estercoleros de los organismos electorales como esos pescaditos norteños llamados lifes y lo puso a “chambear”. En dos patadas, como solía decir todo el tiempo, liquidó a César Acuña, sacó de carrera a Julio Guzmán y organizó la jibarización de Alfredo Barnechea.

Como no le quisieron pagar más por sus servicios secretos, el sinvergüenza amenazó a las damas blancas con una jugada destinada a hacer llegar segunda a Verónika Mendoza en la primera vuelta y primera en la segunda. Como no atendieron sus pedidos a tiempo, el sinvergüenza frenó el crecimiento de PPK y posibilitó el ascenso de Mendoza, logrando que la extrema izquierda consiga más curules que Peruanos por el Kambio (PpK). Ese fue el comienzo del fin, el inicio de la debilidad fundacional de Kuczynski y de PpK, el belén de todo el resto. Si hay que huaquear el origen de todos los males presentes y futuros hay que buscarlos ahí. Y en la actuación soberbia de Gustavo Gorriti, el Patrón del Mal.

Todo lo demás es mentira.

One thought on “Vivir en peligro

  • 1 enero, 2020 at 18:03
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    Parece que estuviera a punto de aparecer información relevante sobre las movidas realizadas por Heredia para mantener a flote al humanismo policial, militar y tecnocrático. N
    Una suerte de segunda fase del humanismo, previa a la entronización de Nadine en 2021.

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