Un pueblo en Austria colapsa de turistas por «culpa» de la película Frozen

El turismo es sinónimo de trabajo, progreso e ingreso económico para el lugar visitado. Pero hay un pueblo en Austria que pide a los turistas que ya no vengan, y esto porque ya no se dan abasto. Se trata de Hallstattuna, una ciudad que parece sacada de un cuento de hadas.

Según los arqueólogos este pueblo fue habitado hace más de tres mil años, y en la actualidad tiene una población de 778. Sin embrago, este número no es el correcto si se considera a la población turística que va y viene cada día de alrededor de 10 mil personas quienes acuden al lugar para sacarse fotos en sus hermosos lugares. Hallstattuna recibe seis veces el número de visitantes que Venecia.

Pero, ¿por qué tanta demanda? Y es Hallstattuna es una localidad de “fantasía”, ubicada en la región montañosa de Salzkammergut; tiene casas pintorescas, sol tibio, nieve y un lago cristalino, es considerada la ciudad que inspiró el pueblo de la película de «Frozen».

Mientras que en la ficción la ciudad se llama “Arendelle”, que da cuenta de las aventuras de dos princesas que muy jóvenes perdieron a sus padres y separas desde niñas, y ya de adultas se vuelen a reunir develando un gran secreto. Historia que se desarrolla siempre en medio de un pueblo congelado.

La primera película se estrenó en las salas de cine en 2013 y el año pasado estuvo en cartera la segunda, razón por la cual Hallstatt se ha convertido en un punto obligado para visitar en el mundo. La ciudad esta a una hora de auto desde Salzburgo o a tres horas y media en tren desde Viena. Al estar ahí los turistas se sienten como Elsa, Anna, o como cualquier otro personajes de la película y congelan el momento en una instantánea que luego publican en las redes sociales.

Solo unos 100 turistas por día recibía la ciudad de la fantasía antes de que se realizarán las películas Frozen, ahora superan la capacidad turística. Vienen visitantes desde China, Hong Kong, Japón y Corea del Sur, según lo publicado por el diario The Guardian.

Ante la gran demanda las autoridades ya están en alerta y aunque el turismo trae progreso e ingreso, ahora los habitantes se sienten invadidos. Por ejemplo, los tachos de basura ni bien empeza la mañana ya están colapsados, los precios están cada vez más altos y hay gran cantidad de drones circulando los aires de la ciudad.

El alcalde del lugar planea reducir la cantidad de autobuses turísticos que al año suman unos 20 mil a un tercio de esto. Por ahora no sé sabe cómo lo hará mientras tanto el flujo turístico continúa en la ciudad de Frozen.

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