Explican cómo reaccionan los pulmones de los diferentes tipos de pacientes con COVID-19

El Covid-19 se inició en noviembre del 2019 en la ciudad de Wuhan en China aunque primero pasaba desapercibido al presentar síntomas similares al de una gripe común. Beijing se encargó de ocultarlo de inmediato mientras se extendía por toda a ciudad infectado al menos 60 millones de personas en el país asiático. Pero esto solo era el principio.

Cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) la declaró pandemia, recién ahí muchos países empezaron a tomarle atención y comenzaron a reaccionar. En la actualidad cerca de 350 mil personas en todo el planeta ya han sido infectadas con la enfermedad, y unas 15 mil ya han muerto por ella.

John Wilson es el presidente del Real Colegio de Médicos de Australasia responde a algunas interrogantes del ahora conocido mundialmente COVID-19.

Según refiere, las personas que contraen coronavirus pueden clasificarse en cuatro amplias categorías. Están los menos graves, aquellos pacientes que son “subclínicos” y que tienen el virus, pero no tienen síntomas.
Luego aquellos que contraen una infección en el tracto respiratorio superior. Estos son los que “tienen fiebre y tos y quizás síntomas más leves como dolor de cabeza o conjuntivitis”.

“Esas personas con síntomas menores aún pueden transmitir el virus pero pueden no ser conscientes de ello”, advierte el médico.

Sigue, el tercer grupo, donde están las personas que desarrollan los mismos síntomas similares a la gripe que generalmente mal curada que te manda al hospital y algunos días a casa. La fiebre es más alta; la tos sostenida y el dolor de cabeza mucho más severo.

Finalmente, Wilson explica que un cuarto grupo desarrollará una enfermedad grave que incluso presentará neumonía. Dependiendo de la fortaleza del cuerpo del paciente la enfrentará con mayor o menor riesgo. “En Wuhan resultó que de aquellos que dieron positivo y buscaron ayuda médica, aproximadamente el 6% tenía una enfermedad grave”, explicó en una entrevista al diario inglés The Guardian.

«El revestimiento del árbol respiratorio se lesiona, causando inflamación. Esto a su vez irrita los nervios en el revestimiento de las vías respiratorias. Solo una mota de polvo puede estimular la tos. Pero si esto empeora, va más allá del revestimiento de las vías respiratorias y pasa a las unidades de intercambio de gases, que se encuentran al final de las vías aéreas. Si se infectan, responden vertiendo material inflamatorio en los alvéolos que se encuentran en el fondo de nuestros pulmones”, explicó Wilson.

Si estos sacos de aire se inflaman podría suscitar una efusión de material inflamatorio (líquido y células inflamatorias) en los pulmones lo que provocará neumonía.

Agregó que los pulmones que se llenan de material inflamatorio no pueden llevar suficiente oxígeno al torrente sanguíneo, lo que reduce la capacidad del cuerpo para tomar oxígeno y eliminar el dióxido de carbono. “Esa es la causa habitual de muerte con neumonía grave”, dice. “Una vez que tenemos una infección en el pulmón y, si involucra los sacos de aire, la respuesta del cuerpo es primero tratar de destruir al virus y limitar su replicación”, agrega al explicar cómo responde el organismo.

Por su parte, Christine Jenkins, presidenta de la Fundación Pulmonar de Australia dijo que “desafortunadamente hasta ahora no existe nada que pueda evitar que las personas contraigan neumonía por Covid-19”.

Comentó que no hay medicamentos -hasta el momento- que puedan ser efectivos ante este virus. “Por el momento no existe ningún tratamiento establecido aparte del tratamiento de apoyo, que es lo que brindamos a las personas en cuidados intensivos. Los ventilamos y mantenemos altos niveles de oxígeno hasta que sus pulmones puedan funcionar de manera normal nuevamente mientras se recuperan”, expresó.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *