El peligro es la condición preexistente

Por: Jorge Morelli.

El coronavirus es una especie de metáfora de la enfermedad de la economía global. Un síntoma. El virus puede ser letal para las personas que tienen una condición preexistente y las defensas bajas. El mercado global también padece una especie de condición preexistente. Es solo por eso que el coronavirus ha logrado hacerlo colapsar.

¿Cómo nos deslizamos sin saberlo en esta condición preexistente? Es un círculo vicioso. Los bancos centrales inundaron de dinero la economía global luego del colapso de la burbuja de 2008. Y el remedio fue una nueva burbuja, que es la condición preexistente que es la causa de fondo del nuevo colapso. Por eso, bajar las tasas y relanzar los estímulos ahora puede servir para evitar males mayores, pero es solo control de daños. Ya no es suficiente.

El asunto es que los bancos centrales no están encontrando el camino para escapar del círculo vicioso de la burbuja y el colapso que inunda de dinero la economía global solo para generar una nueva burbuja que también colapsará. No hay expectativas. Eso es lo que ocurre. Hoy una gran mayoría desconfía del futuro. Vive virtualmente esperando una inminente catástrofe ecológica global. Y esperando un milagro que no ocurrirá por sí solo.

Siempre hay oportunidad en la crisis, sin embargo. Hernando de Soto comprendió tempranamente esta dificultad y ofreció el diagnóstico: “el problema del siglo XXI son los papeles sin bienes en los mercados financieros desarrollados y los bienes sin papeles en el resto del mundo”. El remedio cae por su peso: dotar de papeles a los bienes de las economías emergentes y llevar esos papeles a los mercados financieros globales. Eso saneará los mercados virtuales de las finanzas con el respaldo de la economía real del resto del planeta. Abrirá al aire limpio del Main Street global la atmósfera contaminada de Wall Street. Y reconectará ambas mitades.

De Soto señala incluso qué bienes son esos a los que hay que dotar de papeles. Son los 150 billones (trillions en inglés) de dólares de recursos hoy bloqueados en el subsuelo de todo el planeta porque las tierras sobre ellos no tienen papeles que puedan transarse en las bolsas globales. Hay mucho otros bienes. La infraestructura –megapuertos, aeropuertos, telecomunicaciones– que China y EE.UU. competirán para construir alrededor del globo en lo que queda de la primera mitad del siglo XXI, también respaldarán papeles en las bolsas.

En los próximos 50 años, por ejemplo, Perú será el puente entre China y Brasil si hacemos nuestra la visión de Miguel Vega Alvear, patriarca de los empresarios peruanos, y sacamos adelante el tren que unirá el Atlántico con el Pacífico, desde Sao Paulo en Brasil hasta Paita y Chancay en el Perú, que es el megapuerto de la costa de Sudamérica y la entrada a este continente. Los papeles de ese tren ayudarán a devolver realidad a las bolsas de Nueva York, Londres y Shanghái.

Seguir con bienes sin papeles en una mitad del mundo y papeles sin bienes en la otra, en cambio, es inviable ya. Solo conduce a más colapsos globales y más burbujas engañosas tratando de escapar de una pesadilla que se reproduce a sí misma.

(Tomado de: El Montonero)

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