El medio de trasporte que lucró con el traslado de judíos a Auschwitz

Hoy se cumplen 75 años de la liberación de Auschwitz. Ida Fensterszab, tenía 14 años de vida (el 10 de septiembre de 1944) cuando fue puesta en un tren de mercancías hasta Bobigny- cerca de Paris con destino a Auschwitz, el campo de concentración. El tren tenía unos 1500 judíos, el vagón donde estaba solo tenía una pequeña rendija por donde se colaba un hilo de luz. Todos iban apretados, solo podían sentarse en el suelo cubierto con un poco de paja, narró.

«La primera humillación fue vernos obligados a hacer nuestras necesidades a la vista de todos los demás. Los adultos nos tapaban extendiendo un abrigo alrededor. El recipiente que había para tal uso se llenaba enseguida, el contenido se desbordaba y se extendía por la paja. El olor era insoportable», recuerda y también señala que al llegar al campo de exterminio fue destinada a realizar trabajos forzados -lo que le salvó la vida-.

El medio de transporte para los judíos fue designado por la agencia de viajes Mitteleuropäisches Reisebüro (MER), de acuerdo con los registros de Auschwitz. Esta empresa fue fundada por dos navieras y la compañía de ferrocarriles regionales alemanes, en 1917. Para el año 2000, el consorcio Rewe adquirió esta agencia de viajes y la integró en su división de turismo, DER Touristik Group, empresa que actualmente tiene más de 10.000 empleados y factura 6700 millones de euros al año.

Tras estallar la Segunda Guerra Mundial, la empresa MER contaba con más de 1100 puntos de venta de billetes en Alemania y en el extranjero e inició un nuevo destino. Era el año 1940, cuando designó 645 ‘trenes especiales’ para trasladar a más de 300.000 campesinos polacos que fueron obligados a trabajar en territorio alemán. Además, fue parte de la expulsión de judíos de Alemania para su posterior traslado lo que le generó buenos ingresos a la empresa.

Lucró con la muerte. El régimen nazi hizo negocio con la aniquilación de sus víctimas. Su maquina viajera en un primer momento se ocupó de organizar el traslado de cientos de miles de ciudadanos eslavos a los que trasladó a Alemania para esclavizarlos. Así como también a judíos expulsados.

En 1942, los nazis prepararon un programa para trasportar a sus víctimas a ‘la solución final’, al campo de exterminio donde acabarían con la vida de millones de personas. Para este fin debían llevarlos a Europa del Este donde se encontraban muchos de estos campos de exterminio.

El campo de Auschwitz-Birkenau fue el lugar designado para llevar a cabo las más terribles labores de genocidio. A las afueras de Auschwitz instalaron veintiocho instalaciones secundarias que facilitaban la mano de trabajo gratuita a diversos complejos industriales distribuidos por la Alta Silesia. Hasta aquí tenían que traer a las víctimas y el medio para ello sería el tren.

Participaron los Ferrocarriles Alemanes (Deutsche Reichsbahn) y otras empresas como MER, así lo indica un telegrama de 1942, es así que la Oficina Central de los Ferrocarriles comunicaba a todas las direcciones regionales que la «expedición de los trenes especiales de judíos quedaba confiada a MER».

Tuvieron que pagar su boleto a la muerte. Muchos de los judíos se vieron obligados a costear sus propias deportaciones, así lo reveló documentación custodiada en el centro Yad Vashem de Jerusalén, «los deportados tenían que pagar por su deportación, o bien de manera directa (comprando los billetes) o indirecta (con bienes incautados). Los adultos pagaban cuatro pfennigs por cada kilómetro de trayecto, los niños menores de diez años pagaban la mitad».

Cerca de unos ocho millones de judíos habrían sido trasladados al campo de concentración en un viaje de 600 kilómetros. Los transportes de prisioneros a los campos de la muerte fueron un gran negocio para MER: en 1943, la ganancia ascendió a 343 millones de marcos.

Los primeros en llegar

Luego del estallido de la Segunda Guerra Mundial se expulsaron a 30.00 judíos de Alemania después de la llamada Noche de los Cristales Rotos. Desde entonces las deportaciones en trenes empezaron el camino a la muerte.

Se conoció que muchos trabajadores de los ferrocarriles sabían lo que estaba sucediendo. En el año 2007, partió de Alemania el Tren de la Conmemoración, un convoy-exposición con fotos y documentos que acreditaban el importante papel de los trenes en la brutal matanza nazi.

«Unos 200.000 empleados ferroviarios estuvieron relacionados con las deportaciones y entre 10.000 y 20.000 de ellos fueron responsables de los asesinatos masivos», dijo Hans-Rüdigger Minow, organizador de este tren conmemorativo.

El 16 de octubre de 1941 partió el primer tren con judíos para ser encerrados en los guetos polacos, salió de Alemania. Era un tren con poca prioridad -esperaba en vías secundarias al paso de convoyes ‘más importantes’- razón por la cual tardaban tanto.

“Terrible” fue lo que sucedió en 18 de agosto de 1942, cuando, por ejemplo, llegó a Belzec un tren desde el gueto de Lwóv, a menos de cien kilómetros de distancia. Que de sus 6700 “pasajeros” 1450 llegaron fallecidos. Pero algo más “horroroso” pasó cuando un tren que salió de Corfú (Grecia) batió un récord dantesco. Al abrir las compuertas, 18 días después de la partida, encontraron a todos los pasajeros fallecidos.

Fuente: XL Semanal

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