China ha hecho mucho por Etiopía, país del director de la OMS, lo que hace cuestionar las acciones de este en la pandemia que enluta al mundo

La pandemia del COVID-19 que nació en China y se ha propagado por el mundo ha puesto de manifiesto que muchos países no estaban preparados para asumir tal emergencia sanitaria. Pero también ha evidenciado que el país asiático es una potencia mundial que cobró notoriedad cuando fue aceptado como miembro la Organización Mundial de Comercio (OMC).

China subió escalones al tener el apoyo del occidente y sobre todo de Estados Unidos. Hoy no solo es conocido por exportar juguetes baratos, sino por los medicamentos y alta tecnología que produce.

Aunque muchos reprochen a China el presuntamente haber ocultado información sobre la peligrosidad del coronavirus el mundo entero depende en cierta forma de las producciones de esta nación, y por su puesto de aquellos relacionado con la salud. Basta solo recordar cuantos productos tenemos en casa que digan en alguna parte “hecho en China” para darnos cuenta de esta realidad.

Hoy China se perfila más fuerte que Estados Unidos ya que no tiene un Congreso a quien le rinda cuenta, el Gobierno es autónomo en sus decisiones y tiene gran influencia a nivel mundial, debido a dependencia comercial con muchos países.

No solo eso. La pandemia ha evidenciado también que China ejerce gran influencia en la Organización Mundial de la Salud (OMS), y es que Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de este organismo internacional, se ha mostrado casi como un vocero del presidente Xi Jinping. No permitiendo responsabilizar al país que ha sido la cuna de COVID-19, mientras dicha enfermedad sigue enlutando al mundo.

De las quince agencias especiales de la ONU (Organización de Naciones Unidas), hoy China preside 4 e indirectamente una quinta, la OMS, a través de su Director General Ghebreyesus, primer director en la historia de la organización que no tiene el título de médico, aunque ha realizado estudios en especialización en salud pública en el extranjero.

Los fuertes lazos de dependencia de Etiopía con China, ponen en duda la libertad de manejo que pueda tener el Director General de la OMS, en lo que respecta a la toma de decisiones desde que se desencadenó esta catástrofe mundial. Tanto sus desaciertos y declaraciones confusas, como sus elogios al presidente Xi Jinping generan dudas.

Beijing ocultó durante un tiempo que el patógeno originado en Wuhan era altamente contagioso y acalló a personas e informes que hablaban de esto. Mientras una investigación realizada por diario South Morning China Post, radicado en Hong Kong, afirma que el primer caso de coronavirus en Wuhan se remonta al 17 de noviembre, la OMS fue puesta en aviso recién a mediados de diciembre.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, antes de llegar a su puesto fue ministro de Salud de Etiopía (2005-2012) y ministro de Relaciones Exteriores (2012-2016).

En el 2017 abandona su cargo para presentarse como candidato a la OMS. Fue duramente atacado por un prominente experto en salud global, Lawrence Gostin, quien lo acusara de encubrir tres epidemias de cólera durante sus gestiones en Etiopía con el fin de minimizarlas y que su país no sufriese las consecuencias económicas de admitir mundialmente una epidemia. Cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia. Tedros negó todo y avalado por China fue electo y asumió su cargo en junio del 2017. La responsabilidad o irresponsabilidad y las prioridades de quienes detentan el poder pueden a veces costar muchas vidas.

China es hoy el mayor inversor directo extranjero de Etiopía, con el cual seguramente el país africano le deba varios favores. El más esencial, haber colaborado al desarrollo de su infraestructura, al crecimiento económico y a mejorar la vida y la salud de los etíopes. La mayoría de países africanos deben hoy su desarrollo a China, quien ha invertido billones de dólares en el continente. Es un intercambio valioso para ambos ya que a los países africanos les permite construir la infraestructura necesaria para desarrollarse y crecer mientras China obtiene a cambio petróleo a bajo costo, minerales y alimentos.

Etiopía es el segundo país más poblado de África (109 millones de habitantes) detrás de Nigeria y, por lo tanto, no ha sido la excepción, sino por el contrario, uno de los más beneficiados con las inversiones chinas. Según datos del Banco Mundial, China es el acreedor del 50% de la deuda externa de Etiopía. Hay en Etiopía ya instaladas 69 empresas chinas.

El embajador chino en Etiopía, Tan Jian, según un cable de la agencia oficial china de noticias, Xinhua, declaró que el año 2020 será histórico para ambos países en sus relaciones bilaterales fortaleciéndolas con nuevas esferas multifacéticas en áreas de hi tech, transformación agrícola, comercio y turismo. Etiopía aprobó 140 proyectos de inversión china en el periodo de enero a octubre del 2019, de esta manera quedando en manos chinas el 60% de inversión extranjera directa para el año.

Además de estar construyendo un gran estadio, torres y realizando la expansión del aeropuerto internacional en la capital etíope, también invirtieron en el satélite que Etiopía lanzará al espacio, proyectos de energía, compañías de gas y petróleo, aumento de ganado en pie y otros tantos proyectos.

Beijing tiene una agenda geopolítica especial que es lograr alinear esfuerzos dentro de Naciones Unidas para poder cumplir con su ansiado proyecto Franja y Nueva Ruta de la Seda con la que planea unir China con Europa. No tiene ninguna intención de volver atrás ni que se le cierren las puertas del mundo. Para lograr presidir la FAO, la agencia de alimentos dependiente de Naciones Unidas, le condonó a Camerún una parte de su abultada deuda, 75 millones de dólares, a cambio de que retirara su candidatura para el puesto así la Unión Africana apoyaba a su candidato, y lo logró. También algo llamativo es que quien recibiera el premio Nobel de La Paz 2019 fuese el Primer Ministro Etíope, Abiy Ahmed Ali, de tan sólo 43 años, por haber resuelto el conflicto fronterizo entre Eritrea y Etiopía que llevaba más de dos décadas sin resolver.

China le ha dado a Etiopía desarrollo y crecimiento, así como a otros países de África. Algo que hace pensar si las acciones de Tedros Adhanom fueron errores o omisiones en una manera de devolver favores a un país -como es evidente- que le debe mucho.

Hasta el momento, los muertos por COVID-19 en el mundo ascienden a 327.470, sumando a las millonarias pérdidas económicas que están llevando a muchas familias a la pobreza, los problemas psicólogos a causa del encierro, solo son algunas de la consecuencia de esta pandemia.

Fuente: Infobae

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *